Novedades PyMEs

¿Lacunza estrella o estrellado? El tiempo dirá

Muchas de las variables económicas se vieron afectadas a partir del inesperado resultado electoral del 11 de agosto. El riesgo país se disparó automáticamente por encima de los 2.000 puntos y, consecuentemente, el roll over de LETES se vio muy afectado, renovándose solamente el 5% de la primera colocación (16/8) y habiendo quedado desierta la siguiente (28/8). A partir de entonces, el Ministerio de Hacienda realizó un default técnico sobre parte de sus instrumentos, afectando principalmente a tenedores institucionales, con la lógica de llevar tranquilidad a los inversores minoristas, que no serían afectados por ninguno de los compromisos asumidos por el Estado. Esto no logró calmar las aguas del mercado, más bien lo contrario. A medida que los días corrían, los depósitos en dólares se contrajeron fuertemente y las reservas hicieron lo propio. Estábamos en una corrida cambiaria que no podía transformarse en bancaria.

Para evitarlo el primero de septiembre, el Gobierno emitió un decreto (609/2019) por el cual se dispusieron medidas tendientes a limitar la dolarización de carteras y su posterior retiro, con el objetivo de dar mayor estabilidad al mercado de cambios y ejercer una merma en la contracción de los depósitos, que afectan directamente a las reservas internacionales, dado que el encaje bancario de depósitos a la vista en dólares es del 25%. El eje de las medidas se concentró en ofertar una mayor cantidad de dólares en el mercado de cambios.

Riesgo país Argentina y evolución de las variables económicas

En primer lugar, se dispuso un plazo estipulado para que los exportadores liquiden las divisas dentro de un máximo de 5 días hábiles luego del cobro o 180 días después del permiso de embarque (15 días para las commodities). Dado que esta medida no tendría ningún fundamento en el caso de no poner ninguna limitación a la compra de divisas, también se reglamentó un acceso limitado a la compra de divisas que tiene un tope de US$10.000 por persona por mes en el caso de las personas físicas, al tiempo que no podrán girar dinero al exterior a cuentas que no sean propias. A su vez, la compra de dólares para inmuebles deberá pasar por la autorización del BCRA. Por otro lado, las personas jurídicas (o empresas) no podrán comprar dólares para atesoramiento, aunque no se postula ninguna restricción a la compra de dólares para importaciones o pagos de deuda a su vencimiento.

La preocupación crece a medida que los depósitos comienzan a caer de forma abrupta, puesto que ningún sistema bancario soporta una masiva y constante salida de flujos de dinero. Sería una calamidad convertir un problema de liquidez en uno de solvencia, solamente por un shock de confianza, y por eso la calma cambiaria será vital a la hora de sostener de pie al sistema financiero.

El 59% de los depósitos se encuentra colocado en préstamos, o de otra manera, 41% de dólares se encuentran en forma completamente líquida, lo que se traduce en que ese porcentaje o, lo mismo, US$10.277 millones están disponibles para ser retirados de manera inmediata. Nos encontramos en una de las fases de mayor liquidez en mucho tiempo y esto brinda mayor certidumbre al sistema. Sin embargo, la dinámica de caída de los depósitos muestra una fuerza superior a la de la caída en los préstamos, lo que podría generar la imposibilidad de entrega inmediata de los fondos en dólares a los depositantes. Para que esto no suceda, es de vital importancia que el dólar se estabilice, como lo viene haciendo en los últimos días, para que la dinámica de caída de los depósitos disminuya y el sistema continúe igual de solvente como hasta el momento. Además, lo que sucederá en las próximas jornadas es que los préstamos a exportadores (80% son documentos con un plazo promedio de 7 meses) no continuarán renovándose del modo en el que lo venían haciendo, porque los bancos necesitarán de esos fondos para poder otorgarlos a sus clientes en caso de que estos busquen hacerse de los dólares. Esto generará una notoria profundización en la dinámica de la actividad económica, que ya se sabía de antemano, anotaría un nuevo año recesivo.

El dólar cayó cuatro pesos tras las medidas cambiaras de Hernán Lacunza. Las medidas aumentaron la oferta de divisas por parte de los exportadores y bancos y contener la demanda por parte de las empresas. En la semana el BCRA abandonó la venta de dólares. Muchos economistas consideran que el dólar y el control de cambios está prácticamente controlada. En función del resultado de las medidas implementadas el lunes pasado por el Ministro de Hacienda Hernán Lacunza, parece que nació una nueva estrella en el gobierno.

(Fuente Invecq Consulting el Cronista)

Publica un comentario