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DECIDIR Y PLANIFICAR EN LA PYME.

Por Claudio Zambito – Presidente del IAP

Conceptos de fantasía como ” análisis multicriterio “, ” lluvia de ideas “, “Análisis FODA ” , ” objetivos SMART ” y otros son enunciados como si ellos
fueran los elementos centrales para la planificación.


La planificación estratégica no es más que el sentido común aplicado, no hay gran misterio. No estoy en el negocio de hacer que algo suene más complicado de lo que realmente es. Así que vamos a aplicar un poco de sentido común y ver a dónde nos lleva. Muchos empresarios PyMEs lo intentan una y otra vez, y no pueden avanzar en la planificación más allá de hacer una lista de problemas. Es fácil identificar los problemas. Hablar de problemas no requiere gran profundidad de percepción, más que la capacidad de lamentar el estado del mundo, sin capacidad de resolución. Otros son los que pueden pensar un poco más y tratar de priorizar los problemas. Creo que en ambos casos es perder el tiempo. Y les digo mi impresión sobre el por qué.


Echemos un vistazo a esto desde la otra dirección:
¿Cuáles son los elementos de un plan de acción? Respuesta: acciones. ¿Qué se hace con el fin de resolver problemas o alcanzar objetivos?
Respuesta: Tomar acciones.
¿Qué limita el alcance y el número de acciones que se pueden tomar?
Respuesta: La disponibilidad de recursos (que podría ser financiera o social – las limitaciones de recursos humanos son a menudo tanto de una restricción como limitaciones financieras).
Pregunta: ¿Qué se hace cuando una acción es demostrablemente necesaria
pero inasequible (es decir, exige más recursos de los que tiene disponible) en el corto plazo? Respuesta: Retire la acción de un plan de acción a corto plazo y tomar medidas para poner en marcha un paquete de recursos para la acción en una fecha posterior.


Esto deja claro que lo que tenemos que analizar con prioridad son las acciones y no los problemas. Lo que es más, no tiene sentido perder el tiempo tratando de dar prioridad a las acciones que son demostrablemente inasequibles en términos de necesidades de recursos: simplemente desvían al final de la lista.
Así veo la planificación estratégica en una PyME:

  1. Averiguar cuáles son los objetivos. Los objetivos no tienen que relacionarse con la solución de problemas. La identificación de los problemas será una parte de este paso, pero no debe ser la totalidad de la misma. Enfáticamente no intente dar prioridad a nada en esta etapa.
  2. Lluvia de ideas de todas las acciones que se pueden prever razonablemente, que contribuyan de alguna manera a la consecución de uno o más objetivos. Una vez más, no intente dar prioridad a nada en esta etapa.
  3. Los dos primeros pasos deberían haber sido eficientes, debido a que no hubo discusiones prolongadas sobre criterios de selección, criterios de priorización y de todo lo que conduce al desorden.
  4. Estimar aproximadamente cuántos recursos financieros u otros, insumirán cada una de las acciones, siendo necesario excluir de la lista aquellas que estén exigiendo excesivos recursos en el corto y mediano plazo.
  5. Dar prioridad a las acciones de acuerdo a los objetivos y a la asignación de recursos. Lo que acabamos de hacer con sentido común, es básicamente lo que hace cualquier familia: calcular la cantidad de dinero que tiene, mira lo que quiere hacer, y decide cuánto de lo que quiere hacer, puede darse el lujo de hacer y cuándo.

No hay gran misterio.