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LA ACTIVIDAD ECONÓMICA SE ESTÁ REINICIANDO.

Por Claudio Zambito – Presidente del IAP

La semana pasada el INDEC difundió la evolución de la actividad económica del mes de junio, constatando una recuperación en relación a mayo del 7,4%. Esto significa que, luego de haber tocado fondo en el mes de abril, la actividad económica ha comenzado a rebotar. Tanto mayo como junio mostraron registros de mayor actividad económica que en abril, pero de todos modos continúa estando un 13% por debajo de los niveles pre-cuarentena.

La actividad económica se está reiniciando no todos los sectores lo hacen igual e incluso algunos aún no comenzaron.

El segundo trimestre del 2020, al igual que en la gran mayoría de los países del mundo, quedará en los registros históricos por haber marcado una contracción económica del 16,5% en relación al primer trimestre y del 19,5% en relación a igual período del año pasado. Ambos registros son los de mayor caída en toda la historia argentina.

El factor principal que explica el inicio de la recuperación a partir del quinto mes del año es la gradual flexibilización de la cuarentena, lo que permitió el regreso a la actividad de distintos sectores económicos que se encontraban directamente prohibidos o fuertemente limitados. Esto también explica que la variación de junio respecto de mayo (7,4%) haya sido menor que la de mayo respecto de abril (9,7%): a medida que el funcionamiento económico se va normalizando, y el “shock de oferta” se va diseminando, las ganancias de actividad son marginalmente cada vez menores.

Como suele suceder en otros procesos recesivos, pero con una magnitud mayor en esta crisis tan particular, se observa una marcada heterogeneidad sectorial. Mientras algunos sectores acumulan una caída interanual en los primeros seis meses del año de entre 5% y 15%, existen sectores que están registrando guarismos nunca antes vistos, con contracciones interanuales en el semestre que superan el 40%. Al mismo tiempo, los que mayores caídas acumulan son los mismos que menor velocidad de recuperación muestran en los datos de junio.

De todos los sectores, se destacan dos grupos de tres. El primero, compuesto por Intermediación financiera, Servicios públicos (electricidad, gas y agua) y Comercio. Todos mostraron una variación nula o positiva en el mes de junio, y acumulan caídas semestrales algo menores que el promedio de la economía, por lo que se encuentran en zona de recuperación.

En el otro extremo, Hotelería y gastronomía, Otros Servicios (deportivos, artísticos, personales) y Construcción acumulan contracciones en el semestre iguales o superiores al 40% y en el último mes no han mostrado señales de comenzar a levantar. Quizás sí pueda observarse esto en la construcción en los meses de julio y agosto, pero para los otros dos sectores no hay hasta el momento indicios de una recuperación potente.

Particularmente para el caso de la actividad comercial es preciso hacer alguna observación a la luz del dato de junio. Algunos factores que pueden ayudar a explicar que la actividad comercial haya mostrado un nivel similar al de junio del año pasado, cuando gran parte de los locales comerciales se encuentran aún cerrados, son los cambios transitorios en los hábitos de consumo como consecuencia de la pandemia.

Con respecto al cambio en los hábitos de consumo, según el propio Ministerio de Producción de la Nación, se registraron fuertes aumentos en las ventas reales de productos de limpieza, materiales para la construcción doméstica, artefactos eléctricos, muebles, colchones y textiles para el hogar en el mes de junio. Las ventas online, en este contexto, han sido de gran ayuda.

En el extremo opuesto, y con caídas en la facturación de hasta el 100% en relación al año pasado están las actividades que se encuentran aún hoy casi prohibidas: profesionales del deporte, agencias de viajes, bares, restaurantes, transporte turístico, hoteles, cines, teatros, salones de eventos, peluquerías y demás. Todos estos rubros, que forman parte de los dos sectores más golpeados, junto con el sector de la construcción son las causas de casi el 20% de los puestos de trabajos totales de la economía.

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Informe del Instituto Argentino de da Pyme ayuda de los bancos privados a las pymes

Ayuda financiera pyme

Por Claudio Zambito

Todos somos conscientes de la crisis que atraviesa el mundo y nuestro país por el tema del Covid 19. Lamentablemente las medidas que ha tomado nuestro país no van con la misma velocidad en todos los órdenes y lo que parece adecuado para la salud de los habitantes, que es la decisión de la cuarentena obligatoria ha sido en los hechos sacarle el respirador a las Pymes Argentinas.
Nadie cuestiona las medidas de salud. Lo que advertimos es la ausencia de un plan para hacer que las empresas después de este periodo excepcional puedan sustentarse. Solo vemos como se toman medidas aisladas, en gran medida reclamadas y gritadas por la realidad.
Era obvio que la cadena de pagos se iba a romper y es más obvio que sin un financiamiento razonable las Pymes iban a entrar en una situación desesperante y en algunos casos terminal.
En el medio de todo esto, el sector Financiero Privado espera señales claras del BCRA y de las autoridades económicas, marchas y contramarchas no son adecuadas para la estabilidad de un sistema financiero que se encuentra extrañamente líquido en un país parado.
Las medidas que se han tomado son parciales y es como detener una hemorragia con un simple vendaje. Se necesitan medidas audaces y conocimientos reales de campo. Es increíble que se desconozca el poder de los Banco como multiplicadores de liquidez.
Hoy que las PyMEs sean calificadas por los bancos y que se le exijan garantías de las Sociedades de Garantía Recíproca es un verdadero disparate, muy pocas califican.
Por lo tanto creemos que las medidas que se deben tomar para que una verdadera ayuda de los bancos privados llegue a las PyMEs son las siguientes:
1.- Levantar el por 90 días la calificación crediticia tradicional. El Banco Central debe instruir a los Bancos para que levanten por 90 días los esquemas tradicionales de calificación crediticia y a todas las Pymes de sus carteras deben darle una calificación positiva hasta el mes de diciembre.
2.- Línea de “Recomposición Productiva”. Otorgarles automáticamente en la cuenta una línea de “recomposición productiva” que represente tres meses de ventas (o los meses que se encontraran paralizadas). Estas líneas deberían ser alentadas por el BCRA generando los mecanismos monetarios necesarios, desde regulación de los encajes hasta liberar las graduaciones de riesgo crediticio. Distinto sería el caso de las PyMEs que no utilizaron líneas, o no tienen presentadas carpetas o documentación que permita ver las ultimas ventas y al banco conocer al cliente. En este caso, siendo no muchas las empresas en estas condiciones, se puede aplicar la calificación tradicional flexibilizada según el caso a efectos de brindarle agilidad al trámite.
3.- Evaluación “Cualitativa”. Esto debería ser así, por la simple razón, que pasara mucho tiempo en la Argentina para que podamos evaluar una empresa por su condición cuantitativa (Balance e Indicadores), todo lo que podemos hacer es prestar por la condición cualitativa el Know Your Customer (Conozca a su cliente), que toda entidad privada ha relevado a través de los años. Quien mejor que el banco de cabecera para poder implementar una política de financiamiento extraordinaria y de mediano plazo
4.- Tasa “0”. Estas líneas deben ser a tasa cero, financiadas por el Gobierno y por un plazo de 36 meses. El Gobierno una vez que supere esta situación podría recomprar estos créditos y darle a los bancos un bono recomponiendo su liquidez, esto aseguraría a las casas matrices privadas que el plan no es descapitalizarlas sino mantener la cartera activa de cada entidad.
5.- Crear “Un consorcio de Bancos Privados de Emergencia”. Probablemente, en este momento no exista una visión crediticia operativa en el BCRA, por eso seria recomendable que se arme rápidamente un Consorcio de Crédito Privado de Emergencia formando por todas las Entidades Privadas y que desarrollen urgentemente estas medidas.
6.- Aumentar el número de endosos. Una de las alternativas posibles para darle liquidez a las PyMEs puede ser aumentar el número de endosos permitidos. Es algo que se ha hecho en Argentina ante eventos similares y resultaría un gran y rápido alivio.
. La idea con estas medidas es sostener la producción y el empleo. El BCRA debería reglamentar las sanciones para aquellas empresas destinen los fondos a otro tipo de actividades como las especulativas y financieras.
Si esto no se hace, el mensaje que se les dará a las Pymes Argentinas es el del desinterés. Aparte de estar quebrados, muchos empresarios realmente no van a levantar la persiana en Junio. El Gobierno no puede pretender esto ya que está contribuyendo activamente a la destrucción del empleo privado. Es imperioso que los bancos mantengan su cartera de clientes y las Pymes sigan vivas.
Es fundamental pensar también en quien genera riqueza, porque Argentina con este rumbo va a convertirse en un país de subsidiados, donde la actividad más segura y de mas bajo riesgo sea la Política.
COMISIÓN DIRECTIVA, INSTITUTO ARGENTINO DE LA PYME ASOC. CIVIL.

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¿Lacunza estrella o estrellado? El tiempo dirá

Muchas de las variables económicas se vieron afectadas a partir del inesperado resultado electoral del 11 de agosto. El riesgo país se disparó automáticamente por encima de los 2.000 puntos y, consecuentemente, el roll over de LETES se vio muy afectado, renovándose solamente el 5% de la primera colocación (16/8) y habiendo quedado desierta la siguiente (28/8). A partir de entonces, el Ministerio de Hacienda realizó un default técnico sobre parte de sus instrumentos, afectando principalmente a tenedores institucionales, con la lógica de llevar tranquilidad a los inversores minoristas, que no serían afectados por ninguno de los compromisos asumidos por el Estado. Esto no logró calmar las aguas del mercado, más bien lo contrario. A medida que los días corrían, los depósitos en dólares se contrajeron fuertemente y las reservas hicieron lo propio. Estábamos en una corrida cambiaria que no podía transformarse en bancaria.

Para evitarlo el primero de septiembre, el Gobierno emitió un decreto (609/2019) por el cual se dispusieron medidas tendientes a limitar la dolarización de carteras y su posterior retiro, con el objetivo de dar mayor estabilidad al mercado de cambios y ejercer una merma en la contracción de los depósitos, que afectan directamente a las reservas internacionales, dado que el encaje bancario de depósitos a la vista en dólares es del 25%. El eje de las medidas se concentró en ofertar una mayor cantidad de dólares en el mercado de cambios.

Riesgo país Argentina y evolución de las variables económicas

En primer lugar, se dispuso un plazo estipulado para que los exportadores liquiden las divisas dentro de un máximo de 5 días hábiles luego del cobro o 180 días después del permiso de embarque (15 días para las commodities). Dado que esta medida no tendría ningún fundamento en el caso de no poner ninguna limitación a la compra de divisas, también se reglamentó un acceso limitado a la compra de divisas que tiene un tope de US$10.000 por persona por mes en el caso de las personas físicas, al tiempo que no podrán girar dinero al exterior a cuentas que no sean propias. A su vez, la compra de dólares para inmuebles deberá pasar por la autorización del BCRA. Por otro lado, las personas jurídicas (o empresas) no podrán comprar dólares para atesoramiento, aunque no se postula ninguna restricción a la compra de dólares para importaciones o pagos de deuda a su vencimiento.

La preocupación crece a medida que los depósitos comienzan a caer de forma abrupta, puesto que ningún sistema bancario soporta una masiva y constante salida de flujos de dinero. Sería una calamidad convertir un problema de liquidez en uno de solvencia, solamente por un shock de confianza, y por eso la calma cambiaria será vital a la hora de sostener de pie al sistema financiero.

El 59% de los depósitos se encuentra colocado en préstamos, o de otra manera, 41% de dólares se encuentran en forma completamente líquida, lo que se traduce en que ese porcentaje o, lo mismo, US$10.277 millones están disponibles para ser retirados de manera inmediata. Nos encontramos en una de las fases de mayor liquidez en mucho tiempo y esto brinda mayor certidumbre al sistema. Sin embargo, la dinámica de caída de los depósitos muestra una fuerza superior a la de la caída en los préstamos, lo que podría generar la imposibilidad de entrega inmediata de los fondos en dólares a los depositantes. Para que esto no suceda, es de vital importancia que el dólar se estabilice, como lo viene haciendo en los últimos días, para que la dinámica de caída de los depósitos disminuya y el sistema continúe igual de solvente como hasta el momento. Además, lo que sucederá en las próximas jornadas es que los préstamos a exportadores (80% son documentos con un plazo promedio de 7 meses) no continuarán renovándose del modo en el que lo venían haciendo, porque los bancos necesitarán de esos fondos para poder otorgarlos a sus clientes en caso de que estos busquen hacerse de los dólares. Esto generará una notoria profundización en la dinámica de la actividad económica, que ya se sabía de antemano, anotaría un nuevo año recesivo.

El dólar cayó cuatro pesos tras las medidas cambiaras de Hernán Lacunza. Las medidas aumentaron la oferta de divisas por parte de los exportadores y bancos y contener la demanda por parte de las empresas. En la semana el BCRA abandonó la venta de dólares. Muchos economistas consideran que el dólar y el control de cambios está prácticamente controlada. En función del resultado de las medidas implementadas el lunes pasado por el Ministro de Hacienda Hernán Lacunza, parece que nació una nueva estrella en el gobierno.

(Fuente Invecq Consulting el Cronista)

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Los inversores frente al escenario económico más temido.

En tiempos como los actuales, confluyen la desorientación casi general y el pánico irracional. Todo, exacerbado por la gran cantidad de información de diversas fuentes, algunas pocas con solidez técnica y muchas otras que no tienen asidero. Analicemos que pasó, que puede pasar… Imposible saberlo.

El plan gradualista de ajuste del déficit fiscal que implementó el gobierno de Mauricio Macri era fuertemente dependiente de la disponibilidad de financiamiento: el gradualismo implicaba comprar tiempo, es decir conseguir deuda para ir atravesando el cambio. Por lo tanto, era lógico que, en caso de presentarse restricciones en el acceso al crédito, el programa comenzaría a debilitarse..

Fue lo que pasó el año pasado, y el motivo que determinó la necesidad de recurrir al Fondo Monetario Internacional y a la emisión de Letras de corto plazo. Sin embargo, cuando parecía estabilizado este frente, el evento electoral de las PASO implicó un nuevo golpe al programa financiero del gobierno.

La renovación de Letes en dólares por parte de los tenedores privados mostraba un porcentaje muy alto durante los meses previos a las elecciones primarias, en promedio el 97% del stock que vencía era refinanciado por los acreedores. De esta forma, el Ministerio de Hacienda podía ir renovando en cada vencimiento casi la totalidad de la deuda que vencía, y no necesitaba acudir a la caja para cancelar sus obligaciones. Sin embargo, el resultado inesperado de las PASO generó un quiebre en las expectativas del mercado sobre el futuro. La amplia diferencia a favor de Alberto Fernández en las elecciones primarias fue leída por el mercado como una diferencia muy difícil de revertir por parte del gobierno de Macri. Este cambio en las probabilidades sobre quién será el próximo presidente del país generó un colapso en la intensión de renovación de deuda por parte de los tenedores privados.

En la primera licitación posterior a las PASO, el 16 de agosto, el volumen de renovación fue solo del 5% del capital vencido. Lejos de mejorar, en la segunda licitación llevada a cabo esta semana no hubo intención (al menos a tasas razonables) por parte de ningún tenedor de deuda de renovar sus tenencias y la ronda fue declarada desierta. Esto significa que el Ministerio de Hacienda tuvo que efectivizar el pago del vencimiento de la deuda. El mecanismo de refinanciación permanente del que hacía uso el gobierno hasta antes de las PASO se rompió y lo obligó a pagar los vencimientos con dólares cash, erosionando las reservas internacionales en el BCRA.

El temor que tienen los acreedores argentinos a un posible default genera que no deseen continuar financiando al país, y que exijan el pago de sus tenencias, lo que termina generando una situación de iliquidez. Frente a esta situación, el Ministerio de Hacienda anunció el “reperfilamiento”, que significa ni más ni menos que renegociar los plazos de vencimiento de la deuda, en principio, sin quitas de capital ni intereses.

La implementación de estas medidas sobre la deuda argentina llevó a una calificación de “default selectivo”; en relación a todos los bonos del Tesoro, el “reperfilamiento” será voluntario y cada tenedor podrá elegir si desea o no tener una extensión en los plazos de sus bonos. En relación a las Letras (de corto plazo), el ofrecimiento será voluntario para las personas físicas que hayan invertido en deuda del Tesoro, y compulsivo para los grandes inversores institucionales.

Todos los economistas están de acuerdo que la situación financiera del país es muy delicada, y lo más preocupante es que hasta el momento el oficialismo y la oposición no han podido acordar una estrategia colaborativa de equilibrio para una economía descontrolada. (Fuente Invecq Consulting / IAP)

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